Entrevista a Anxo Álvarez, investigador en el Instituto Tecnológico de Galicia (ITG) y socio de AIHRE
Anxo Álvarez Pardiñas es investigador en el Instituto Tecnológico de Galicia (ITG), además de doctor ingeniero industrial por la Universidad de Vigo. Cuenta con experiencia internacional como investigador en la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU), lo que le ha permitido aportar una visión global a los proyectos de innovación en los que participa.
En el proyecto AIHRE, Álvarez impulsa desde el ITG el desarrollo tecnológico vinculado al hidrógeno renovable, reforzando la posición de Galicia como un territorio clave en la transición energética. Conversamos con él sobre el papel de este instituto en el proyecto AIHRE, los avances en tecnologías relacionadas con el hidrógeno, y las oportunidades que este vector energético ofrece tanto a Galicia, como a la región POCTEP.
- ¿Cuál es la contribución principal del ITG dentro del proyecto AIHRE?
La contribución principal del ITG dentro de AIHRE se centra en el desarrollo de herramientas de simulación para proyectos basados en hidrógeno renovable. Nuestro objetivo es facilitar el análisis integral de su viabilidad técnica, económica y medioambiental, así como apoyar la definición de modelos de negocio adaptados al contexto de la región POCTEP. Estas herramientas permitirán que administraciones, empresas y agentes locales puedan evaluar de forma sencilla, y a la vez precisa, el potencial de sus proyectos, reduciendo la incertidumbre y acelerando la toma de decisiones.
- ¿Qué líneas de investigación o desarrollos concretos estáis liderando en torno al hidrógeno renovable?
Desde ITG lideramos varias líneas para facilitar la implantación del hidrógeno renovable en la región POCTEP. Por un lado, hemos desarrollado una herramienta numérica que permite a promotores y agentes del sector realizar un dimensionamiento preliminar de sistemas energéticos que integren hidrógeno renovable. Esta herramienta calcula los principales indicadores técnicos, económicos y medioambientales de cada proyecto, a partir de los parámetros definidos por el propio usuario. En estos momentos estamos trabajando en su adaptación a un formato web, de modo que sea accesible y fácil de usar por cualquier entidad interesada.
Además, hemos desarrollado una herramienta de optimización que permite determinar la configuración más adecuada del sistema en función de criterios como coste, impacto ambiental o un equilibrio entre ambos. Esto resulta especialmente útil para comparar alternativas y apoyar la toma de decisiones en fases tempranas de diseño. Estas herramientas se están aplicando dentro del proyecto para evaluar la viabilidad de varios modelos de negocio que consideramos estratégicos para la región POCTEP:
• Hidrógeno como servicio en ecosistemas portuarios, dada la relevancia económica del ámbito marítimo en la zona.
• Valorización de residuos orgánicos y biomasa para la producción de gases renovables, muy ligada a la actividad agrícola y forestal.
• Movilidad y transporte con hidrógeno en zonas rurales, donde la dispersión poblacional requiere soluciones energéticas flexibles y sostenibles.
Por otro lado, AIHRE está permitiendo reforzar nuestras capacidades experimentales. Hemos integrado en nuestra microrred un sistema completo de hidrógeno renovable, incluyendo electrolizador, almacenamiento y pila de combustible, que nos permite trabajar en la monitorización y gestión de estos sistemas de hidrógeno en un entorno controlado y en el que podemos emular diferentes perfiles de generación renovable y consumo, otras capacidades de almacenamiento, etc. También nos posibilita validar los modelos de componentes del sistema de hidrógeno que se realizan en el proyecto.
- Desde tu experiencia, ¿qué tecnologías críticas relacionadas con el hidrógeno consideras prioritarias para avanzar en su implantación real?
El sector industrial (refinerías, metalúrgico, producción de amoníaco y metanol) es el principal consumidor de hidrógeno, y el hidrógeno renovable podría tener cabida también para la descarbonización en otros ámbitos como los procesos térmicos industriales o el transporte. El principal escollo para que se pase de utilizar el hidrógeno de origen fósil (gris o de otro color) al renovable está en los costes de este último. No podemos confiar únicamente en subvenciones para sostener su competitividad: es imprescindible actuar sobre los costes de inversión (CapEx) y de operación (OpEx), especialmente en lo que respecta a los electrolizadores y al precio de la electricidad renovable.
El despliegue de la generación renovable en los últimos años hace que los costes de la electricidad hayan caído a niveles interesantes. Por ello, la prioridad tecnológica ahora está en el desarrollo de electrolizadores más asequibles, robustos y eficientes. Hay líneas de investigación muy activas para lograrlo, como la reducción del uso de materiales críticos o la búsqueda de alternativas tecnológicas que no dependan de ellos. Existen desarrollos prometedores en este ámbito, pero llevará un tiempo que alcancen niveles de madurez suficientes. También estamos viendo una caída significativa de costes procedente de fabricantes asiáticos, lo que introduce un riesgo adicional: Europa pierde capacidad industrial e independencia tecnológica.
Otro reto clave es la fiabilidad de los electrolizadores. Existe una percepción, fundada en mi opinión y en la de otros actores con los que hemos colaborado, de que los electrolizadores son equipos delicados y con requerimientos de mantenimiento elevados. Si la disponibilidad de estos equipos es baja, el coste real del hidrógeno producido aumenta y el modelo de negocio puede resultar desastroso.
En el ITG actualmente no desarrollamos tecnología para electrolizadores, pero sí trabajamos en un aspecto fundamental para su viabilidad: la gestión óptima de la electricidad renovable que los alimenta, para sacar el máximo de los electrolizadores y contribuir a reducir el coste nivelado de la producción de hidrógeno.
- ¿Qué fortalezas tiene Galicia para posicionarse como referente en la cadena de valor del hidrógeno?
Galicia reúne unas condiciones muy favorables para el desarrollo del hidrógeno renovable. Contamos con un recurso renovable abundante, especialmente eólico, que permite asegurar el suministro eléctrico a un coste competitivo para los electrolizadores, y disponemos además de agua en cantidad y calidad adecuada, lo que reduce la complejidad del tratamiento previo necesario para la electrólisis. A esto se suma un sector agrario y forestal muy importante, cuyos residuos tienen un enorme potencial para la producción de gases renovables mediante tecnologías como la gasificación o la pirólisis, ampliando así las vías de obtención de hidrógeno más allá de la electrólisis.
Desde el punto de vista de la demanda, Galicia ya dispone de sectores industriales intensivos que pueden absorber de forma inmediata el hidrógeno renovable si se alcanza un coste competitivo, y existen proyectos en marcha para la producción de amoníaco y metanol verde que aumentan la demanda potencial.
En definitiva, Galicia reúne buenas características para la producción de hidrógeno y gases renovables y consumidores potenciales. Eso sí, la falta de infraestructura específica para su transporte condiciona que la producción haya de darse cerca de donde exista la demanda.
- ¿Cuáles son, en tu opinión, los principales retos que enfrenta la implantación del hidrógeno en la región POCTEP?
Más allá de los desafíos tecnológicos y de costes en electrolizadores ya mencionados, quizás el mayor obstáculo en el corto plazo y específico a Galicia es la inseguridad jurídica vinculada al desarrollo de nuevas instalaciones renovables. La paralización de proyectos eólicos por parte del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, pese a la sentencia contraria del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, ha generado una situación de incertidumbre que puede afectar a los proyectos de hidrógeno. La viabilidad de estos proyectos depende de disponer de electricidad renovable abundante y a bajo coste, y sin un marco regulatorio estable y ágil, muchos proyectos quedan en pausa o no llegan a plantearse.
Otro reto importante al que se enfrenta Galicia es la ausencia de infraestructura de transporte de hidrógeno a escala regional y nacional. Galicia ha quedado, de momento, fuera de los corredores de hidrógeno previstos en el ámbito estatal y europeo al menos hasta 2030, condicionando el tipo de proyectos que pueden avanzar en esta primera etapa.
- Para terminar, ¿qué mensaje te gustaría transmitir sobre el papel del hidrógeno renovable en el futuro energético de Galicia y sobre la importancia de proyectos colaborativos como AIHRE?
El hidrógeno renovable tendrá un papel relevante en la transición energética de Galicia siempre que tengamos claro que no es una solución universal y sepamos priorizar aquellos sectores donde realmente aporta valor, por ejemplo como materia prima, y es competitivo. Su impacto se hará evidente a medida que los primeros proyectos se ejecuten y demuestren su viabilidad.
En este sentido, iniciativas colaborativas como AIHRE son fundamentales. Nos permiten identificar con claridad qué sectores y territorios pueden beneficiarse realmente del hidrógeno renovable, conectar a los distintos agentes de la cadena de valor en la región POCTEP y poner a su disposición herramientas que faciliten el desarrollo de proyectos sólidos.





